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1612 bicicletas, 1612 oportunidades


¿Te imaginas no poder ir a estudiar porque tu colegio está demasiado lejos? ¿O tener que rechazar un trabajo porque no tienes cómo ir? Existen lugares donde no hay líneas de metro y autobús, y también gente que aunque las haya, no se las puede permitir. Pero hay una manera sencilla y barata de solucionarlo, un objeto que tiene más de 200 años de historia y que es útil en cualquier parte del planeta: LA BICICLETA.


Una ONG cuyo objetivo es muy concreto. Una acción sencilla pero eficaz. Entregar bicicletas a personas sin recursos para que se puedan desplazar a la escuela, a su lugar de trabajo, o a por agua. Se trata de Bicicletas sin fronteras (BSF), una organización sin ánimo de lucro que ofrece la posibilidad de desplazarse a alguien que de otra manera, no podría hacerlo, o le supondría mucho más tiempo y energía, mejorando así de forma considerable su calidad de vida.

Bicicletas sin fronteras lleva recorriendo este camino desde finales de 2012, tiempo en el que han entregado 1.612 bicicletas en países como India, Honduras o Senegal, y también dentro de España, en ciudades como Girona, Lorca, Pamplona o Mataró.

Pequeñas entregas que han significado mucho para aquellos que las han recibido, gracias a esta organización con la que cualquiera puede colaborar. ¿Cómo? Fácil. Bien entregando esa bicicleta que tienes en casa y que no utilizas casi nunca (¡y lo sabes!) en uno de sus puntos de recogida; o bien, si quieres demasiado a tu bici como para deshacerte de ella, “apadrinando” una a través de una donación.

BSF cuenta además con un taller gestionado por personas en riesgo de exclusión social que se encargan de poner las bicis a punto para entregarlas a aquellos que las necesitan. Dos en uno, doblemente buena acción.

Ahora la fundación esta con uno de sus proyectos más ambiciosos, en Palmarín, (Senegal). Bicicletas para la educación con el que, junto con la Fundación Lluís Llach y siempre atendiendo a las necesidades de la comunidad rural, realizarán una entrega de 850 bicicletas para los alumnos del instituto de la zona.


niño con bici en Senegal
Hibou N'dong, uno de los niños de Palmarín con su bicicleta.

Los niños de esta zona tienen que caminar cada día entre 8 y 20 kilómetros para llegar a la escuela, y muchos de ellos van en ayunas o habiendo comido solo un pedazo de pan y agua. Por este motivo, para estos niños la bicicleta no es solo un medio de transporte, sino que es una llave para que sigan su educación y poder optar a un futuro mejor aprendiendo por ejemplo, métodos de obtención y elaboración de alimentos con los que mejoren su calidad de vida.

La bicicleta, por tanto, aquella a la que siempre has visto como un juguete más de todos los que tenemos, puede convertirse en una aportación idónea para un país como Senegal, en vías de desarrollo, y ser la pieza que dé ruedas a la educación de un pueblo, en el camino a un mundo más justo y equitativo.

¿Te has concienciado? Entra en Bicicletasinfronteras.org

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